Elegir tu carrera y dejar el secundario
Durante el último año de la escuela secundaria es frecuente escuchar la pregunta ¿qué vas a estudiar el año que viene?, o en el mejor de los casos ¿ya sabes lo que vas a hacer el año que viene?.
Este interrogante puede llegar en forma constante de tus padres y profesores, pero también, y no siempre en menor medida, de todos aquellos que te rodean (amigos, hermanos, vecinos, otros familiares) e incluso de personas no tan cercanas a tu entorno cotidiano. Pareciera que la sociedad en su conjunto se atribuye el derecho de cuestionar tus proyectos personales y tu futuro.
Y esto es así, indefectiblemente, porque la próxima finalización de los estudios secundarios te ubica en ese lugar: el lugar de quien se acerca al cierre de una etapa, en este caso la “escolar”. Es decir, es sumamente visible para los demás que se avecina un cambio externo: no hay más lugar en la escolaridad obligatoria para vos y por lo tanto todas las miradas parecen centrarse en la formulación de tu “decisión”.
Esta presión y exigencia social es real, pero tus decisiones pueden seguir otro ritmo, un tiempo interno diferente al esperado por los otros. A veces resulta “tranquilizador” encontrar una respuesta que tenga cierta aceptación, sin importar si te resulta convincente o no. Otros sentirán conveniente anticipar que se tomaran “un año sabático” para postergar su decisión. Pero… ¿por qué un año?, ¿ porque es necesario pautar ese tiempo de elección que, en definitiva, es absolutamente personal? |